La Superliga

El 19 de abril del año pasado, el liverpool sube un tweet a las 0:21 anunciando que formaría parte de un ambicioso proyecto, la Superliga. El anuncio se acompañó de un comunicado que profundizaba en el tema. El proyecto había sido aprobado por 12 clubes europeos de nivel mundial: tres italianos (AC Milan, Inter Milan, Juventus); el "big six" inglés (Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United, Tottenham); y tres españoles (Atlético de Madrid, Barcelona, Madrid) con la intención de que se les uniesen tres clubes más (PSG, Bayern München, Borussia Dortmund). La Superliga consistiría en un torneo constituido por estos 15 equipos y 5 equipos más a los que se invitaría gracias al rendimiento mostrado en la campaña anterior. Los encuentros se disputarían durante la semana, dejando los fines de semana libres para poder compaginar el torneo con las ligas domésticas. Los 20 equipos se repartirían en 2 grupos de 10, y en cada grupo jugarían partidos alternándose entre local y visitante. Los tres primeros de cada grupo se clasificarían a directamente a unos cuartos de final, mientras que los otros dos puestos restantes se disputarían en forma de play-off entre los cuarto y quintos clasificados. Una vez iniciado el torneo, se daría el pistoletazo de salida a la Superliga femenina, que tendría las mismas características que la masculina. Todo esto es una forma de enriquecer a los poderosos, pues los clubes fundadores recibirían unos 3'5 billones de euros por su compromiso, y es por esto, y muchas razones más por las que los tres equipos restantes decidieron no unirse al proyecto y los aficionados protagonizaron protestas por todo el continente, debilitando el movimiento aunque, desde luego, no eliminándolo. Pero por mucho ruido que esto haya causado, no ha sido el primer intento de crear una competición parecida, pues el origen de esta idea se remonta a los años 90. Robert Hetch, director de la empresa italiana Media Partners, es el protagonista de esta Historia. En una de esas noches de 1998 en las que cuesta más conciliar el sueño que vencer a la Alemania de los años 70, al bueno de Hetch se le ocurre una magnífica idea: crear una liga de fútbol con los mejores equipos del mundo. Los primeros clubes que se sitúan a su lado son el Manchester United, el Arsenal y el Milán de Berlusconi, lo que aumenta su confianza sobre el proyecto. El objetivo final sería juntar a 32 equipos, 16 de ellos, fijos: Arsenal, Manchester United y Liverpool en Inglaterra; en Italia Juventus, Inter Milan y AC Milan; en España, Barcelona y Madrid; en Alemania, Bayern y Borussia Dortmund: el Ajax en Holanda; en Francia Marseille y PSG; en Portugal el Benfica; y en Turquía el Panathinaikos y Galatasaray. La otra mitad sería ocupada por los ganadores de diversas ligas (si los fundadores ganasen dicha liga, entraría el segundo clasificado, ya que, para no interrumpir estas competiciones, la Superliga se disputaría entre semana). Nos volvemos a encontrar con una división en dos grupos compuestos tanto por equipos fundadores como por equipos pasajeros, a la que se le añade un torneo eliminatorio, la Pro-Cup, formada por 56 clubes (fundadores y aquellos elegidos por su rendimiento en sus propias ligas domésticas). La Superliga estaría compuesta por 15 jornadas en las que los clubes se enfrentarían entre ellos (bien como local o como visitante) luchando por un puesto entre los ocho primeros clasificados, que jugarán una eliminatoria extendible a, máximo, 7 partidos. Los clubes fueron atraidos con grandes cantidades de dinero, pues se estimaba que cada equipo ganase, de media, unos 16'8 millones anuales, cifra que parece casi insignificante en el fútbol actual, pero para contextualizar la situación debemos comprender la inmensa diferencia existente entre finales de los años 90 y el día de hoy (el Manchester United había conseguido durante la Champions League del año anterior unos 6'5 millones de euros siendo eliminados en las semifinales, mientras que actualmente se otorgan unos 15 millones por tan sólo participar en el torneo). Pero, ¿cuál sería el papel de Hetch en todo este entramado? Situaría a Media Partners como agente de marketing principal de la SuperLiga (ya tenía apalabrados varios contratos con importantes servicios de retransmisión) y conseguirían un 5% del balance final anual (unos 40 millones de los 820 totales esperados), donandl un 5% de este porcentaje a secciones filiales de varios clubes. Pero, como sabemos, el proyecto no sale adelante, y es que durante ese mismo año, la UEFA aceptan un aumento de los ingresos de los participantes en Champions y un crecimiento exponencial de su papel en la organización del torneo. Este astuto movimiento roba a la mayoría de los equipos fundadores (Manchester United, Liverpool, Ajax, Barcelona, Bayern München, Borussia Dortmund, Inter Milan, Juventus, AC Milan, Marseille, Madrid) y a otros que habrían participado en el proyecto como es el Oporto. Sin apenas fuerzas, la idea fracasa estrepitosamente, pero no desaparece y se hará notar en no muchos años,  pues en 2009 Florentino Pérez volverá a sacar la idea a relucir, ganando adeptos como Seedorf o Laporta, pero que no saldría hacia delante hasta, al menos, 2018, fecha en la que la famosa página web Football Leaks filtra que se planea la creación de la SuperLiga en 2021. A pesar del fracaso del pasado año, Florentino Pérez sigue manteniendo fuertes esperanzas, lo que atemoriza a gran parte del fútbol europeo, pues la SuperLiga supondría un aumento de las diferencias entre los clubes grandes y pequeños, a través de un muy significativo crecimiento en la recaudación de los clubes fundadores, o en la disminución de interés en las ligas domésticas, destruyendo por completo el verdadero significado del fútbol.

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