NETTIE HONEYBALL Y EL FÚTBOL FEMENINO EN INGLATERRA

El 22 de abril de este mismo año, el fútbol femenino había roto otro récord más. El partido de ida de las semifinales de la UEFA Champions League femenina entre el FC Barcelona y el Wolfsburg había reunido a 91.648 aficionados y aficionadas,una cantidad propia de los más grandes partidos de toda la Historia. Pero a pesar de este hito, no resulta extraño ver al fútbol femenino reducido a niveles casi amateurs por parte de la crítica social e, incluso, profesional que lo único que hacen es ensuciar el verdadero trabajo de las jugadoras, algo profundamente esperpéntico, pero que, en tiempos anteriores se habría considerado un auténtico paseo de rosas. La Historia del fútbol femenino inglés (y mundial) comienza con un nombre, una feminista convencida de finales del siglo XIX que revolucionaría el deporte rey, ella es Nettie Honeyball. La Inglaterra de aquella época era un territorio complicado para la mujer (al igual que la inmensa mayoría de las civilizaciones a nivel global). Con la llegada de la Primera Revolución Industrial el papel femenino se quedó completamente reducido al ámbito doméstico, aumentando así la dependencia económica de la esposa, por lo que ya entrados en el siglo XIX, empiezan a aparecer ciertas voces que reclaman la igualdad en estos términos entre hombre y mujer y, como veremos, no sólo se limitó al ámbito económico. Para volver con nuestra protagonista necesitamos adelantarnos al año 1894, momento en el que Honeyball crea el primer equipo de fútbol de la Historia formado por mujeres, que sería bautizado como el British Ladies Football Club. A este se unieron unas treinta jóvenes, reclutadas y atraídas a través de los anuncios que Honeyball iba publicando en los diversos periódicos británicos y que fueron entrenadas tres días a la semana por Bill Julian (en aquel momento, jugador del Tottenham Hotspurs. Se desempeñaba como una especia de carrilero muy brusco. Tan sólo un par de meses después (23 de marzo de 1895) se disputó el primer partido oficial entre mujeres, enfrentándose la vertiente Norte del British Ladies Football Club con su vertiente Sur en el Crouch End Athletic Ground, un partido que consiguió reunir a más de diez mil espectadores. Pero a pesar de esto, el atractivo del resultado final del encuentro (7-1) no se había visto para nada reflejado en el terreno de juego, jugándose un fútbol muy deficiente en cuanto a técnica se refiere con dos únicas excepciones: la propia Honeyball (que pertenecía al equipo del Norte) y la portera rival, aunque quizás todo esto fuese parte de un majestuoso plan ideado por la activista británica. Honeyball sabía que para las mujeres era extremadamente difícil triunfar en un mundo de hombres, por lo que se planteó un objetivo: este primer partido debería servir para dar de que hablar, y no por una inmensa calidad de las jugadoras, solo querían hacerse conocer, y quizás es por eso que el partido se haya disputado con faldas largas y zapatos de tacón. Si este era el objetivo de Honeyball, lo había conseguido. Una parte de los 10.000 espectadores que se encontraban en el estadio abandonaron el terreno de juego antes de que el partido se acabase, y otra sección decidió pasarse todo el encuentro lanzando burlas a las jugadoras. En general, las opiniones eran negativas, pero salían en todos los periodícos, por lo que no parecía un mal comienzo. Tras este "pobre" debut, se dedicaron a jugar partidos benéficos en Brighton y se lanzaron a una gira de unos once partidos llegando a recaudar importantes cantidades de dinero. A pesar de todos esos artículos, parte de la sociedad disfrutaba con estos duelos, pero toda gran Historia tiene su fin, y este llega en 1902, cuando la FA (asociación de fútbol inglés) decide prohibir el fútbol femenino, dando así punto y final al British Ladies Football Club, pero al mismo tiempo, dando el pistoletazo de salida hacia una igualdad total en el fútbol. La prohibición del fútbol femenino no eliminó las ansias de jugarlo, y una de las situaciones que mejor favoreció a las mujeres en este campo fue, por muy irónico que parezca, la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La Gran Guerra provocó que los hombres tuvieran que unirse al campo de batalla, abandonando así el mundo de los deportes y, sobre todo, el mundo industrial. Ante esta etapa de necesidad y la falta de mano de obra, las empresas empezaron a contratar mujeres para sustituir al trabajo masculino, y estas decidieron formar equipos de fútbol en cada empresa para jugar como hobby o en los descansos de los trabajos, destacando el caso del Dick Kerr´s Ladies, de una empresa de Preston, considerado el mejor de la época con nombres en su plantilla como Alice Kell (defensa y primera capitana del equipo), Flordie Ledford o Lilly Parr. En un principo empiezan a ser criticadas por sus "atrevidas vestimentas" (una camiseta y pantalones cortos acomapañados de unas medias, es decir, algo muy similar a las equipaciones actuales), pero debido a la ausencia del fútbol masculino, lo que empezó como un pequeño hobby se convierte en una forma de recaudar dinero, multiplicándose los partidos disputados debido al inmenso éxito que cosechan. Pero al finalizar la Guerra, la situación les vuelve a dar la espalda, pues la FA vuelve a actuar pero esta vez prohibiendo que las mujeres disputasen encuentros en los estadios pertenecientes a la asociación, es decir, desde todo estadio medianamente profesional a aquellos de primera categoría, aunque esta vez, el fútbol femenino no que se queda callado y responde con la creación de la English Ladies Football Association (ELFA) en 1921(presidida por Leonard Bridgett, en aquel momento entrenador del Stoke Ladies). Con muchas dificultades, la ELFA consigue organizar un torneo: la English Ladies Football Association Challenge Cup, ganada por el equipo de Bridgett tras vencer al Doncaster and Bentley Ladies en la final por un 3-1. Aún así, la falta de apoyo, y sobre todo, de dinero, provocó que la ELFA se disolviese en 1922, un año después de su fundación, devolviendo a las futbolistas a disputar partidos en parques sin ninguna infraestructura detrás. Esta situación sufre poca variación a lo largo de los años hasta 1969, cuando la FA decide incorporar al fútbol femenino a la federación, y este se acaba extendiendo, no sólo a nivel nacional, sino por toda Europa. En 1993, un año después de la fundación de la Premier League, se funda la FA Women´s Premier League, que evolucionaría hasta lo que hoy en día conocemos como la FA Women´s Super League, la máxima categoría del fútbol femenino inglés, con el Chelsea como club con más títulos desde su creación en 2010. Resulta casi temible que todas estas prohibiciones y vetos no hayan pasado hace mucho tiempo y es por eso que se agradece la evolución que han vivido las mujeres en el mundo del fútbol pero sin olvidarnos de que aún quedan muchas cosas que arreglar, y sólo en ese momento se podrá disfrutar realmente de un fútbol bien organizado e igualitario.

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