Uwe Seeler (1936-2022)

En el día de ayer se confirmó la muerte de uno de los mejores jugadores de la Historia de Alemania, y, por qué no decirlo, del mundo: Uwe Seeler. Quizás aquellos que no reconozcan este nombre se muestren escépticos ante tal descripción que acabo de proporcionar del exfutbolista, y es algo que no extraña, pues no suele pasar de visita en las conversaciones sobre los mejores futbolistas de toda la Historia, y es por esto, que este artículo intentará hacerle la mitad de justicia que se merece. Uwe Seeler nace en la Alemania Nazi el 5 de noviembre de 1936 y de ahí no se moverá hasta el final de su carrera deportiva. Debutó en 1954 con el Hamburger SV, club en el cuál disputó 18 temporadas de forma consecutiva, convirtiéndose así en una figura histórica del mismo (incluso para algunos, entre los cuales, me incluyo, el mejor jugador de su Historia). En su debut (en el cuál anota cuatro goles) ya nos deja apreciar el tipo de jugador al que la gente se iba a enganchar durante los próximos años: un delantero prolífico, dotes de liderazgo, con gran envergadura, un talento especial para el juego aéreo y, sobre todo, polifacético, pues cuando no se encontraba reventando las redes de las porterías con goles, se dedicaba al mundo del comercio. En sus temporadas con el Hamburger consiguió anotar un total de 490 goles en 580 partidos (0´84gpp) y eleva al club germano al título de liga en la temporada 1959-1960 (campaña tras la cual acabaría como tercer clasificado en la lucha por el Balón de Oro y como ganador del galardón “Futbolista alemán del año”) y la DFB Pokal 1962-63. Si esto os parece poco, en la temporada 1960-61 logra liderar al Hamburger a la semifinal de la European Cup (actual Champions League), cayendo eliminados por el Fútbol Club Barcelona y llegan a la final de la Recopa de Europa de 1967-1968 donde son derrotados por el AC Milan. Como uno de los jugadores más importantes del país teutón, no podríamos pasar por alto su trayectoria en la selección. Participó en cuatro mundiales (1958-1970), cuyo máximo logro llegó en 1966, año en el que Inglaterra los elimina (con polémica) en la prórroga de la final del torneo (en el siguiente Mundial, Seeler marcaríael gol de desempate que eliminaría a Inglaterra en cuartos de final pero estos caerían en semifinales contra Italia). No, nunca ha ganado un Mundial, pero eso no lo detuvo para batir récords increíbles: primer jugador en disputar más de 20 partidos en mundiales; primer jugador en toda la Historia que consigue anotar uno y dos goles en cuatro Mundiales… en resumen, un nombre para los libros de Historia. En 2003 es nombrado ciudadano honorífico de la ciudad de Hamburg, y tan sólo dos años después verá levantada, en las afueras del estadio, una estatua en honor a su milagroso pie, no por nada es el máximo goleador de la Historia del fútbol alemán. Resulta curioso que un jugador de tal calibre sea tan fácilmente olvidado por aquellos que dicen saber de fútbol. Quizás el hecho de que nunca haya levantado una Champions League o un Mundial haya afectado a su imagen, pero, si es así, el fútbol está más dañado de lo que uno puede pensar. Valorar el rendimiento individual de un jugador por los triunfos de un club no hace más que crear una falsa idea de que todo lo que no sea un triunfo no vale nada, que el Hamburger llegase a una final europea no es más que una simple casualidad de las tantas que ocurren a diario, o que Seeler se reduzca a todo lo que pudo haber conseguido, y no a lo que consiguió. El fútbol debería apreciarse de otra manera, de una manera colectiva, pero comprendiendo y sabiendo separar las actuaciones individuales del rendimiento final del club.

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