El caso Bosman. Explicación y consecuencias.
Jean-Marc Bosman fue un centrocampista profesional belga con una historia curiosa, pues a pesar de cambiar la Historia del fútbol de forma inmensa y favorable a los jugadores, es por culpa del mismo deporte por lo que lo perdió todo.
Bosman era un futbolista belga, y, como tal, jugó en uno de los mejores clubes de su país: el RFC Liège, con el que había firmado un contrato que expiraba en 1990. Llegados a tal año, el club decide poner encima de la mesa un nuevo acuerdo al centrocampista, pero este, descontento con el salario ofrecido, lo rechaza, siendo así incluido en la lista de transferibles. Tan sólo un mes después de la oferta, un club francés, el USL Dunkerque, se muestra interesado por el jugador, pero había un problema, y es que en aquel momento, aunque el contrato de un futbolista hubiese finalizado, el nuevo club que lo firmase deberia pagar una indemnización al conjunto anterior (esta era una normativa creada con el fin de evitar que los clubes más pequeños perdiesen a sus mejores jugadores sin ninguna compensación), y el caso de Bosman no fue diferente, pues se le exigieron al Dunkerque unos 11.743.000 francos belgas (actualmente cerca de 300.000 euros), lo que echó atrás al club francés en su oferta por el jugador. Bosman se ve obligado a quedarse en el Liége, pero el club, ante su intento de marcharse, decide apartarle del equipo. Esto lleva a Bosman a una situación límite y presenta una demanda en contra del propio club, de la Federación Belga de Fútbol y de la UEFA, alegando que las normas del mercado habían frustrado su fichaje por el Dunkerque.
¿En qué consistió la demanda?
Bosman se apoyó en el tratado de Roma de 1957, tratado que dio origen a la Unión Europea. En él se establecía la libertad de los trabajadores europeos para moverse (laboralmente) por todo el conjunto de la Unión Europea. Bosman consigue ganar el conflicto y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea declara, en 1995, ilegales las indemnizaciones por traspaso y el cupo de extranjeros entre países de la UE.
¿Qué consecuencias trajo esto a Bosman?
El conflicto con su anterior club creó una imagen perversa del jugador dentro del fútbol belga y otros clubes no quisieron arriesgarse con su fichaje. Por otro lado, los que sí decidieron ficharle, por miedo, le ofrecieron un bajísimo salario y contratos de corta duración. Todo esto favoreció a que Bosman acabase en la ruina y se hundiese en el alcoholismo. Le dio todo al fútbol, y el fútbol se lo arrebató todo.
¿Cómo afectó al fútbol?
La denominada “Ley Bosman” significó un antes y un después en el mundo del fútbol. En primer lugar, la eliminación de las indemnizaciones por fichajes permitieron una mayor facilidad para los jugadores a la hora de negociar con los clubes; a esto le sumamos la supresión de los cupos de extranjeros, pues antes de 1995 existía un ínfimo porcentaje máximo de jugadores extranjeros que podían formar parte de un club con el fin de fomentar el fútbol nacional. Con la eliminación de esta imposición, los clubes se empezaron a fijar en jugadores extranjeros de gran calidad, lo que perjudicó a las canteras de los mismos, fuente principal de jugadores hasta el momento. Con el tiempo, la eliminación de esta imposición se extiende a todos los países incluidos en la FIFA, por lo que los clubes más grandes continuaron fichando grandes estrellas, enriqueciéndose aún más gracias a la entrada de inversiones extranjeras, y alimentando la diferencia ya existente entre ellos y los clubes más pequeños. El crecimiento de los grandes clubes acaba desembocando en un aumento más que exagerado del precio de los fichajes y del salario de los futbolistas (no es este un dato aleatorio, fijémonos en la temporada 1994/95, justo la anterior a la promulgación de la ley, en la que el fichaje más caro del mundo había sido el de Michael Laudrup por el Real Madrid costando 9,60 millones de euros; tan sólo dos años después se había duplicado tal precio en el fichaje Alan Shearer por el Newcastle y a dia de hoy, esta cantidad se ha multiplicado por 12 para dar lugar al fichaje más caro de la Historia).
Los clubes europeos comenzaron a centrar sus ojos en el continente sudamericano, que producían jugadores de una increíble habilidad técnica, lo que levantó cierta preocupación en el fútbol europeo, pues se temía que los jugadores autóctonos se empezasen a extinguir a favor de la inclusión de los sudamericanos. Por ello se introdujo una pequeña norma en la que se exigía que todo club debe contar en la plantilla con un mínimo de jugadores nacionales.
Se dice que Bosman salvó al fútbol ya que gracias a él podemos disfrutar de un deporte de inmensa calidad en los mejores clubes de nuestro país y se aumentó el presupuesto de los conjuntos, lo cual es innegable, pero otra visión, tampoco equivocada, deja caer que la Ley Bosman lo único que ha hecho es pervertir un deporte, permitiendo (o más bien, facilitando) que pasase de pertenecer al pueblo, a pertenecer a empresarios y jeques multimillonarios, y que los mismos clubes se alzasen por encima del resto, situación perceptible si estudiamos los ganadores de la Champions League (o Copa de Europa), pues antes de la promulgación de dicha ley se habían registrado campeones de 10 ligas distintas, mientras que, a partir de 1995, tan sólo 5 ligas cuentan con campeones del torneo, siendo una de ellas la portuguesa, caso curioso, pues por encima de ella sobresalen las 4 grandes ligas de Europa (Premier League, LaLiga, Bundesliga y Serie A), que concentran a los mejores clubes del mundo y al resto de ganadores de la Champions League de la era post-Bosman.
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