El líbero. Análisis Histórico-Táctico.
El líbero (del italiano libero (“libre”)) es muy probablemente la posición más difícil de cubrir de toda la Historia, y es por ello que son pocos los que pasaron a la Historia por su calidad en esta demarcación. Pero ¿qué era un líbero?, ¿cuáles debían ser sus cualidades? ¿cómo se disponía tácticamente? ¿Eran todos iguales? ¿Sigue existiendo actualmente? Responderemos a estas cuestiones en este interesante análisis histórico-táctico.
¿Qué es el líbero?
El líbero es un jugador cuyas tareas principales se embarcan en la labor defensiva, aunque no sólo se reduzcan a esta. Se situaba por detrás de la zaga (normalmente compuesta por 3 o 5 jugadores), siendo así el defensa más retrasado de todos. Su función principal era la de cortar los balones y jugadas que se le escapasen a sus compañeros, algo que no lo diferencia mucho del resto de los defensores, pero esta variación de responsabilidades se aprecia, sobre todo, cuando su equipo entra en fase ofensiva, pues queda completamente libre de labores de marca, permitiendo que arranque el juego desde el medio del campo o incluso llegue al área rival.
¿Cómo debía ser un líbero?
Una de las causas que propiciaron a la casi desaparición de la figura del líbero en el fútbol moderno es la necesidad de contar con unas cualidades extremas para cubrir dicho puesto. Para empezar, debemos disponer de un jugador con amplias dotes defensivas por detrás de la zaga, por lo que la capacidad de reacción y su visión de juego para cortar jugadas lo antes posible debe ser casi inhumana. Con el paso del tiempo, se le incorporaron funciones ofensivas, por lo que es indispensable ser un jugador muy polivalente y con una potencia física que permita recorrer el campo de arriba abajo con asiduidad, a lo que se le suma una habilidad con el balón digna de un centrocampista, pues se convertía en el motor del juego del equipo. Todo esto, sumado con una capacidad de liderazgo extrema hace del líbero un jugador muy difícil de imitar.
Tipos de líberos
Con la creación del fútbol, los ingleses fueron imponiendo su forma de jugar en sus colonias y países vecinos, un juego físico y con una deficiencia técnica asombrosa que perdurará en las islas británicas por muchos años, pero, afortunadamente, la mayoría de los países no se conformaron con las tácticas inglesas (si es que así se le podía llamar) y las utilizaron como base para desarrollar un estilo propio, y, cómo no, estos cambios también se aprecian en las funciones de los líberos.
Suiza
Se puede decir que la posición se crea (o al menos, un predecesor de la misma) durante los años 30 de la mano de Karl Rappan, entrenador que pasó la mayoría de su carrera deportiva en Suiza, donde, con la selección nacional, ideó una innovación táctica: la defensa estaría compuesta por cuatro jugadores y, uno de los laterales defendía mucho más atrasado (y centrado) que sus tres compañeros.
A pesar de que a este jugador no se le imponían las labores ofensivas típicas de los líberos a finales de siglo, es esta la primera vez registrada en la que se sitúa a un defensor por detrás de la propia línea defensiva.
Italia
Los años 60 invadieron Italia con un modo de juego que, en un principio, levantaba más dudas y protestas que halagos y cumplidos, este era el famoso catenaccio, un sistema de juego que destacaba por su exagerada filosofía defensiva y que encontró en Nereo Rocco (AC Milán) y Helenio Herrera (Inter Milán) sus mayores exponentes. Ambos entrenadores son también los mejores ejemplos de la inclusión del líbero en este sistema, pues mientras en la mayoría de casos se optaba por situar a un marcador por delante de la línea defensiva (compuesta, normalmente, por tres centrales), ellos optaron por situarlo detrás. Su función era la propia de un líbero: cortar balones que se escapaban de los defensas, pero el líbero italiano, debida a esa tendencia tan defensiva y que aún persiste hoy en día en el país, no gozaba de tanta proyección defensiva, iniciando el juego, en la gran mayoría de casos, con pases largos hacia adelante. Esta tendencia encontró a su mejor representante en Franco Baresi, del que hablaremos a continuación. Ha sido una versión que fue ganando muchos adeptos en Italia e incluso fuera del país, pues Inglaterra decide incorporar el líbero por primera vez en su historia en los años 90 (como siempre, tarde) decantándose por la versión Sweeper (nombre con el que se refiere al líbero italiano, pues su misión principal era la de barrer (sweep) el balón) con Marc Wright como jugador clave, consiguiendo llegar a las semifinales del Mundial de 1990, primera vez que alcanzaban tal fase desde 1966, torneo el cual ganaron.
Alemania
Cuando pensamos en líbero alemán, un nombre siempre viene de su mano, y este es el de Franz Beckenbauer. En el fútbol alemán se le daba (y se le sigue dando) mucha importancia controlar el centro del campo, por lo que las defensas se componían de dos centrales más un líbero. Esta versión es mucho más ofensiva que la italiana, pues además de cortar los ataques rivales, mientras los centrales permanecían en posición defensiva, el líbero se movía por el centro del campo presionando a su rival hasta su propia mitad y muchas veces llegando a su área. Este ha sido una versión que se extendió mucho más a nivel internacional debido a sus labores de ataque. Uno de los atrevidos en incorporar esta figura a su plantilla fue Lars Arnesson, que consigue llevar al quinto puesto a su selección sueca en el mundial de 1974. Otro caso es el del fútbol yugoslavo, incluído en un 4-3-3.
¿Quiénes han sido los mejores líberos?
No son muchos los jugadores que han destacado en esta posición, y las razones ya las hemos explicado, pero si queremos dar nombres debemos mencionar a dos por encima del resto:
FRANZ BECKENBAUER
Beckenbauer destacó con el Bayern München y con la selección alemana a finales de los años 60 y principios de los 70. El club bávaro jugaba con una línea compuesta por 5 defensores entre los cuales se encontraba Franz. Su principal función, en materia defensiva, era la de cortar balones mientras los demás defensas cumplían tareas de marcaje, pero sin duda, su mejor faceta era la ofensiva. Sabía presionar para llevar al rival lo más arriba posible, era un genio con el balón: generaba juego, regateaba, era una gran amenaza para el portero rival gracias a su capacidad goleadora… era tal su habilidad que en la selección alemana jugaba como centrocampista, cediendo su posición a Will Schulz, que cumplía labores más defensivas que el propio Kaiser.
FRANCO BARESI
El otro gran líbero. Gracias al estilo de juego italiano (disputó toda su carrera en el AC Milan), mantuvo una mejor versión que Beckenbauer en materia defensiva, pero estaba lejos de alcanzar al Kaiser en el área ofensiva (sobre todo, en el regate). Al igual que Franz, Baressi jugaba con 4 defensas delante y presionaba excelentemente sobre la línea de fondo, siendo esta, junto a su habilidad para interceptar disparos, la cualidad que lo hizo brillar como defensor.
IVANO BLASON
Muy probablemente el jugador menos conocido de esta lista pero de obligada mención, pues es considerado el primer gran líbero. Alcanzó su mejor versión en el Inter de Milán de los años 50, donde abandonó la banda izquierda en la que jugaba como lateral para ocupar una posición más central en el campo. No era un jugador muy elegante, de hecho se ha definido muchas veces como torpe, pero fue considerado uno de los primeros defensores en poner el balón en juego.
KROL
A pesar de haber empezado como lateral izquierdo, vivió su apogeo en el centro de la defensa del Ajax, con una habilidad casi inaudita para cerrar espacios y cortar balones.
VASOVIC
Alcanza su mejor versión en el Partizan y en el Ajax. Firmó con los holandeses en 1966, y gracias a este movimiento, el Ajax pudo desarrollar un juego basado en el dominio del centro del campo. La habilidad de Vasovic como centrocampista favorece al paso de un 4-2-4 a un 4-3-3 teórico, ya que como líbero, acabaría subiendo a jugar al medio del campo, disponiéndose realmente en un 3-4-3.
¿Siguen existiendo los líberos en el fútbol moderno?
Esta es una pregunta de difícil contestación. La respuesta corta es “no”, pero en realidad la respuesta más elaborada (y más correcta) es algo mucho más complejo que una simple palabra. La figura del líbero como tal no existe, pero sí se han incluido algunas de sus funciones en el repertorio básico de todo defensa moderno, como la velocidad o la habilidad para sacar el balón jugado. Lo que sí que podemos admitir es que, si existe el líbero, no es el que se conoció en el siglo XX, y no es de extrañar, pues además de que la inmensa mayoría (por no decir la totalidad) de los jugadores actuales no cumplen las condiciones necesarias, el líbero sería un estorbo para la defensa para dejar a los atacantes en fuera de juego debido a su posición tan retrasada, y es por esto que la posición está ocupada mayoritaria e indirectamente por los porteros, alcanzando su mejor versión con el sweeper-keeper Manuel Neuer, con una habilidad asombrosa para sacar el balón jugado y un pulso firme para subir al medio del campo a ayudar a su equipo, conformando así el "neo-líbero" perfecto, y es que, a pesar de no existir, su espíritu sigue influyendo en el mundo del fútbol.
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