El mayor timo de la historia del fútbol
¿Quién no ha mentido nunca en su currículum? Algún que otro idioma sin saber formar una frase coherente o habilidades informáticas que se ven desvanecidas cuando uno de los cables del ordenador se desconecta. Son pequeñas mentiras que no hacen daño a nadie, o al menos, no suelen hacerlo, y que pueden ayudar a conseguir un puesto de trabajo. Pero imaginémonos no mentir en un idioma, no mentir en una habilidad especial , si no mentir en la totalidad del currículum, hasta el punto que damos gracias si se ha escrito el nombre correcto. Este es el caso de nuestro protagonista de hoy, Carlos Henrique Raposo, también conocido como “Kaiser”, quien logró engañar a más de 10 clubes profesionales para ganarse la vida como futbolista.
Nació en Río Pardo (Brasil), el 2 de julio de 1963 y mostraba cierto parecido físico al grandísimo Beckenbauer (de ahí su apodo), siendo esta la única similitud que mantuvo con el libero alemán. El sueño de Raposo no era el de jugar profesionalmente al fútbol, pues ansiaba ser profesor de educación física en su país natal, pero su madre le insistía en que se dedicase al deporte rey, ya que, según ella, sería un enorme futbolista que salvaría de la miseria a su familia, aunque sus habilidades y limitaciones con el balón no estuviesen del todo de acuerdo con esa idea. La motivación personal de Raposo no era la deportiva, ni de lejos, él solo buscaba alcanzar dos objetivos: el primero, conseguir dinero para su humilde familia, y el segundo pero (para él) no menos importante, obtener la suficiente fama que le permitiese tener un gran éxito con las mujeres. Consciente de la complicación del sueño de su madre, decidió optar por la vía fácil: la mentira. Consiguió hacerse amigo de jugadores de talla mundial como el mismísimo Carlos Alberto, Romário o Edmundo, lo que facilitó su inclusión en el mundo del deporte a través de la creación de una exitosa carrera evidentemente falsa, consiguiendo firmar por varios equipos como delantero centro, siendo el primero en caer el Botafogo en 1986. Pero os estaréis preguntando, ¿no se notará que no sabe jugar?, ese inconveniente inundó la mente del “Kaiser” durante días hasta que se le ocurrió la solución apropiada: nadie sabrá que no sabe jugar si no juega. Y con esta frase podemos definir toda su carrera, pues durante el primer día de entrenamiento en todos sus nuevos clubes se lesionaba misteriosamente, perdiéndose casi la totalidad de la temporada (y cobrando su sueldo completo), si es que llegaba a aguantar toda la campaña en el mismo conjunto, pues de media duraba de 3 meses a 1 año en cada equipo. Los clubes en los que Raposo logró militar son, en orden: Botafogo, Flamengo, Puebla FC, El Paso Patriots, Bangu, Ajaccio, Fluminense, Vasco da Gama y América FC, es decir, su farsa no sólo se quedó en Brasil, ni tan siquiera en Sudamérica, consiguiendo llegar al fútbol europeo. Y nos os extrañéis si pensáis ¿por qué, si no jugaba, los clubes seguían fichándolo? Pues la razón es muy simple, sus dotes de actuación e improvisación. En primer lugar se incluyó como parte del Independiente de Avellaneda campeón de la Copa Intercontinental de 1984, que eliminó en la final al Liverpool por un 1-0 (en realidad, nunca ocurrió tal hazaña). En los partidos que disputaba (se calculan que 14 en total) no lograba alcanzar la media hora de encuentro, bien sea por expulsiones forzadas (fuerte discusión con un aficionado rival en su debut con el Bangu en 1989) o porque parecía “no tener un buen momento en el campo”. Pagaba a amigos periodistas para que escribiesen artículos alabando su inexistente habilidad con el esférico, o, se inventaba continuamente conversaciones y ofertas de grandes clubes interesados en su fichaje. Pero, ¿cómo consiguió hacer creer a todo el mundo que esto era real? La etapa de finales de los 80 no es la década de 2020, donde disponemos de todo el conocimiento del mundo en la palma de nuestra mano. El fútbol internacional era de complicado acceso, y los clubes decidieron creer sus alegaciones en lugar de investigar un poco. Tras haber abandonado el fútbol a finales de los años 90, se dedicó a ser entrenador personal, algo curioso viniendo de un jugador con tantas “lesiones”. En 2018, Raposo por fin decide contar su verdadera historia en el documental Kaiser: The Greatest Footballer Never To Play Football de Louis Myle, un documental que exploraba la vida y la farsa del jugador, justificándose en este con una frase verdaderamente acertada: “Los clubes han engañado y engañan mucho a los futbolistas. Alguno tenía que vengarse por todos ellos.”
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