La gran crisis del Borussia Dortmund
El Borussia Dortmund, a pesar de estar pasando por un pequeño bache, es uno de los clubes más grandes del mundo, con grandes cantidades de dinero debido a su polémica filosofía de club vendedor, por lo que es difícil imaginárselo sufriendo una gran crisis, pero uno no puede comprender la facilidad con la que las cosas pueden cambiar de un año a otro, sobre todo en el mundo del fútbol, donde lo impensable e inesperado se puede llegar a tomar como el pan de cada día. Hace 20 años, el Borussia estuvo al borde del precipicio, a punto de desaparecer por culpa de unas malas decisiones por parte de la directiva, teniendo que intervenir el propio Bayern München para poder evitar esta desgracia.
Nos remontamos a un momento en el que el Borussia se encuentra entre los mejores clubes del mundo, pero no al nivel actual, sino a uno mucho mayor. Venía de ganar una Supercopa de Alemania, su primer (y hasta el momento, única) Champions League en 1997 y un título de Bundesliga en 2002. Este momento de éxitos nace a finales de los años 80, cuando el Borussia experimenta una etapa de crecimiento progresivo llegando al punto de establecerse como el máximo rival del Bayern München (porque no, el Borussia no siempre ha sido el acérrimo rival de los bávaros, mucho antes ocupaban su lugar el 1860 München, el Borussia Mönchengladbach o el Werder Bremen.
Aunque a pesar de todo esto, la afición del Borussia Dortmund no estaba del todo contenta, los éxitos que el equipo cosechaba en los terrenos de juego diferían con la situación que el club estaba viviendo detrás de las cámaras.
Para entender las razones, debemos hacer un breve viaje a los años 60, año en el que nace una empresa dedicada a la retransmisión televisiva alemana, esa empresa era conocida como Kirch Media y, con el tiempo, se transformó la principal cadena de retransmisión de partidos germanos. Pero todo lo bueno llega a su fin, y es que en 2002 entran en bancarrota debido a las altísimas cantidades de dinero que la cadena pagaba a los equipos, por lo que esta acaba desapareciendo afectando profundamente los ingresos de todos los clubes de la Bundesliga, entre los cuales se encontraba el Dortmund.
Pero, ¿si esto afectó a toda la Bundesliga, por qué es el Borussia el único club que entra en quiebra? La respuesta es más simple de lo que parece: una pésima gestión administrativa. Se empiezan a pagar cantidades desorbitadas de dinero por jugadores que no lo valían ni de cerca, como es el caso de Marcio Amoroso, fichado por 25 millones de euros, o Jan Koller, por 10´5 millones a lo que se le sumaba los elevadísimos salarios que cobraba la mayoría de la plantilla, dejando al club finalmente incapacitado para cumplir esas promesas salariales, situación que, si no se remediaba rápidamente, desembocaría en la desaparición total del club.
Ante esta situación aparece el Bayern München, que tenía dos opciones: la primera, un tanto deshumana pero que no sería de extrañar dentro del mundo de los negocios, sería abandonar al Borussia a su suerte, consolidándose así sin ningún lugar a duda como el mejor equipo de Alemania, o bien, ofrecerles una pequeña ayuda. El club bávaro, inundado por la generosidad carcterística de la Bundesliga, decide optar por la segunda opción.
Esta ayuda del Bayern consistió en unos dos millones de euros que, a pesar de que no solventaron el problema económico del club, sirvieron de ayuda para iniciar el pago de los salarios de los futbolistas. Pero como digo, esos dos millones no sirven al Borussia para salir de sus deudas, por lo que se ven obligados a tomar medidas un tanto drásticas, como lo fue la venta del Westfalenstadion a la empresa de seguros Signal Iduna, pasando a llamarse así Signal Iduna Park, nombre con el que lo conocemos a día de hoy. Esto, sumado con una bajada salarial a empleados y futbolistas y a la llegada de nuevos inversores ponen fin a la temible crisis que asoló a los negriamarillos, iniciándose así el viaje hasta el equipo de primer nivel que conocemos hoy, alcanzando su mejor forma en el año 2013, cuando logran llegar a la final de la UEFA Champions League, perdiéndola contra el propio Bayern München.
Este es un relato que se ha reproducido por muchos periódicos y medios internacionales presentándonos a un Bayern generoso, caritativo e incluso salvador que participó en el rescate in extremis de su gran rival, y esto como versión romántica de la realidad no está nada mal, pero falta explicar un pequeño detalle.
En 2014, el propio director general del BVB, Hans-Joachim Watzke, habla en una rueda de prensa sobre una condición un tanto abusiva en aquel préstamo del Bayern, y es que estaba sometido a un 8% de interés, costando un gran trabajo devolver tal cantidad de dinero. El propio Watzke llegó a declarar que nunca volverían a aceptar ningún préstamo de un club.
¿Es el Bayern un equipo salvador? Esto lo dejo a cada uno de ustedes, pero no podemos obviar que lo más curioso de esta historia no esté relacionado con el deporte. Hablo de la facilidad de la prensa para perfilar un artículo en torno a unos intereses. No me refiero concretamente a este caso porque me puedo llegar a creer que poca gente conociese la cláusula del 8% hasta 2014, pero si nos fijamos en la primera parte de este artículo, podemos presentar la imagen del Bayern como la de un club salvador y generoso, que en realidad, lo fue, pero esos dos millones se pueden llegar a concebir como una especie de donación, cuando nada más lejos de la realidad, el Bayern, cruel pero inteligentemente se aprovechó de una debilidad del rival y así es como este relato debe ser entendido.
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