¿Quién fue... Jimmy Hogan?

Durante la preparación de este artículo he leído un titular que me ha dejado un muy mal cuerpo, pues comparaba el legado de Guardiola con el de Jimmy Hogan, algo completamente vergonzoso, y entenderéis ahora el por qué. Jimmy Hogan nace en Burnley en una familia católica el 16 de octubre de 1882. Debido a la importancia de la religión dentro de su hogar, Hogan apuntaba a sacerdote, pero se dejó llevar por sus verdaderas pasiones y acabó dedicándose al fútbol. Con tan sólo 16 años firma con el Nelson FC inglés, y de ahí pasará al Rochdale y posteriormente al Burnley. El fútbol inglés (y en consecuencia, el mundial) en aquella época era muy distinto del actual, se primaba la potencia física por encima de la técnica, tanto que la inmensa mayoría de los jugadores no sabían pasar una pelota, y no es extraño, pues rara vez se veía un balón en los entrenamientos. El Burnley era uno de los clubes en lo que esto más se notaba. El joven extremo no se sentía satisfecho ni con el estilo de juego del club ni con su salario, que no cumplía ni de cerca sus demandas, por lo que decide abandonar Burnley y dirigirse al Fulham donde Bradshaw, entrenador del club londinense en aquel momento, apostaba por un mayor aprovechamiento del balón. Hogan triunfa en Londres, consiguiendo ganar la Southern League Championship en 1906 y 1907, llegando incluso, el año siguiente (en el que estaban en segunda división) a semifinales de la FA Cup, siendo eliminados por el Newcastle United. El triunfo de Hogan en el Fulham era evidente, pero venía arrastrando una lesión de rodilla peligrosa, por lo que Bradshaw comprendió que sería un sin sentido que se quedase en el club, marchando así al Swindon Town y posteriormente al Bolton Wanderers, conjunto en el cual mantuvo una carrera decepcionante pero que cambiaría su vida para siempre. En una gira por los Paises Bajos, Hogan se fija en que, a pesar de la pésima calidad de los jugadores, aquellos jóvenes ansiaban aprender, pero no a correr, sino a jugar, por lo que se promete a así mismo que algún día enseñaría a aquellos jugadores a disfrutar y jugar correctamente al fútbol. Un año después de tal gira, un viejo amigo le comenta que un club holandés, el Dordrecht, buscaba a un entrenador con experiencia en el fútbol inglés, sin pensárselo mucho Hogan se puso en contacto con el club y consiguió el puesto. Llegó a un equipo formado por jugadores jóvenes, casi sin experiencia, por lo que se dedicó a mejorar su físico, pero sobre todo, su habilidad con el balón, algo impensable en el fútbol de la época. Su método de juego llamó la atención y le ofrecieron dirigir a la selección holandesa en un partido contra Alemania, el cual gano 2-1. Hogan estaba satisfecho con lo que estaba consiguiendo, pero tenía una espina clavada, y es que sentía que su carrera como futbolista no había acabado, por lo que volvió al Bolton una temporada más, en la que lograron el ascenso, pero con una idea fijada en su mente: su futuro pasaría por los banquillos. Una vez finalizada su carrera como jugador, Hogan conoce al que será una importante figura del fútbol austríaco, Hugo Meisl, pero del que ya hablaremos en otro artículo. Meisl formaba parte de la federación austríaca de fútbol, y la atracción que sentía por las ideas de Hogan, similares a las suyas, hizo que se decantase por él para dirigir a la selección nacional para las Olimpiadas de Estocolmo de 1912. Ambos velaban por mantener ese esquema típico de la época que Jonathan Wilson definió como la "Pirámide invertida", el 2-3-5, pero también concordaban en que el fútbol se jugaba de una manera muy predecible y que el balón debería ser el protagonista del juego. Con esta filosofía logró llevar a una deficiente selección austríaca a cuartos de final, donde perdió contra Holanda por un 4-3. Lo volverá a intentar en las Olimpiadas de 1916, en Berlín, al mismo tiempo que entrenaba a los mejores equipos de Austria, se había convertido en uno de los nombres más solicitados del panorama europeo, pero la Guerra pone un punto a este momento álgido. Hogan casi es capturado y enviado a un campo de concentración, pero se salva el día anterior gracias a sus contactos, yéndose a entrenar al MTK Budapest, en Hungría, cambiando el fútbol de este país para siempre. Introduce un concepto inexistente en Inglaterra: la correcta formación de los jóvenes, pues aprovechando que los más veteranos se encontraban en el campo de batalla, Hogan formó un equipo de chavales a lo que inculcó la importancia de saber conducir y tratar el balón. Gana la liga en 1916-17, siendo la primera después del parón por la Gran Guerra, iniciando un período de 9 ligas consecutivas (de las cuales solo 2 fueron ganadas con Hogan en el banquillo). Tan pronto como acaba la guerra, Hogan vuelve a Inglaterra para trabajar en el sector del tabaco, pero su mala situación económica provoca que se ve obligado a pedir a la FA una ayuda que concedía a los jugadores o entrenadores que participasen en la guerra. La petición fue desestimada, pues argumentaban que Hogan no había partipado en el conflicto, por lo que se generó un enorme odio de Hogan hacia el fútbol inglés. En 1921 se muda a Suiza, donde entrenará durante 3 años al Young Boys y retorna al MTK, en aquel momento conocido como FC Hungária. Entrenará también en otros paises como Alemania (donde cambió para siempre la forma de jugar) Francia, Gran Bretaña... y ayudó a Meisl a entrenar a la selección austríaca, alcanzando grandes éxitos, aunque de esto ya hablaremos cuando sea el turno de Meisl, el mejor alumno de Jimmy Hogan. Jimmy Hogan se considera el padre del fútbol húngaro, suizo y alemán e incluso el padrino del brasileño, pues una de sus mayores figuras, Kürschner, bebe del llamado "Estilo del Danubio" de Hogan. Resulta, como decía, vergonzoso comparar la importancia de Guardiola en el fútbol con la del propio Hogan. Guardiola bebe de muchos entrenadores como Sacchi, Bielsa e incluso Mourinho; Hogan bebe de sí mismo, atrapado en una Inglaterra atrasada, desenvolvió como nunca nadie lo hizo una nueva forma de jugar al fútbol, mucho más elegante, vistosa y, sobre todo, práctica. Resulta intrigante que la nación inventora del deporte rey fuese la más conservadora y reacia a pasarse al nuevo Estilo del Danubio, tardando muchos años en implementarse el dominio del balón a su juego.

Comentarios