Diferencias entre la Copa de Europa y la Champions League

En 1993 desaparece la Copa de Europa para dar lugar al torneo que hoy conocemos como Champions League, y a pesar de que, a grandes rasgos, el concepto es el mismo (el torneo que designa al mejor equipo de Europa), no ha sido la nomenclatura el único cambio perceptible en el campeonato, si no que su formato ha variado de tal manera que incluso muchos llegan a darle más importancia a la consecución del trofeo a día de hoy que hace 50 años, a pesar de que la Copa de Europa presentase ciertas ventajas en contra de la Champions League. La principal diferencia es la importancia de los coeficientes, lo que se convirtió en un arma de doble filo. Antes de 1993, los equipos que accedían al torneo se clasificaban ganando sus respectivas ligas (o habiendo conseguido la anterior Copa de Europa). El anterior campeón se clasificaba directamente a octavos de final, mientras que el resto de equipos (30) se enfrentaban en una eliminatoria con partido de ida y vuelta, pasando los ganadores a dieciseisavos. Si se daba la situación de que el ganador de la anterior edición hubiese ganado el título de liga, se escogería, por sorteo, a otro club que, junto a él, se clasificase directamente a octavos de final. En 1993 llegan los cambios y, en un primer lugar, se establece el sistema de liguillas, algo parecido a lo que hoy conocemos por “fase de grupos”, pero en esta ocasión se celebraban sustituyendo los cuartos de final, pasando directamente a la final los ganadores de cada uno de los dos grupos. El siguiente año se mantuvo la estructura pero se limitó a que los dos primeros de cada grupo pasasen a semifinales. La campaña europea 1994/95 fue un tanto distinta, pues se celebró esta fase de grupos en los octavos de final, clasificándose a cuartos los dos primeros de cada grupo, aunque el cambio realmente importante se acabaría produciendo en 1999 con los ya mencionados coeficientes. Pero, ¿qué son los coeficientes? Se tratan de estadísticas recogidas por la UEFA en base a las cuales se otorgan ciertas puntuaciones a ligas o clubes con el fin de proporcionar beneficios en competiciones como son la Champions League, entre los cuales se encuentran la inclusión de un mayor número de clubes por liga en el torneo. Los principales beneficiados son las consideradas cuatro grandes ligas de Europa, en orden: Premier League, LaLiga, Serie A y Bundesliga, que clasifican (de forma directa) anualmente a cuatro equipos cada una; la Ligue 1 francesa, considerada la quinta mejor liga del mundo, tan sólo clasifica a dos equipos directamente y uno a la ronda clasificatoria. Una enorme cantidad de ligas del resto de Europa únicamente lleva a un equipo, y muy pocas de forma directa, provocando así que muchas de estas competiciones acaben sin ningún representante en la UCL. ¿Tiene más mérito ganar ahora el torneo? La respuesta correcta es: depende. Si tan sólo consideramos desde el inicio de la competición, sí, tiene más mérito, pues no es ningún secreto que (en una situación normal) resulta mucho más complicado enfrentarse con el tercer clasificado de la Serie A que con el campeón esloveno (que posiblemente no se llegue a clasificar). Este aumento de nivel es una ventaja también para los espectadores, que gozarán de un fútbol de mayor nivel que el que se daría en una competición con la normativa anterior a esta reforma, y evidentemente, para los directivos participantes en la competición, que percibirán una mayor cantidad de dinero. Por otra parte, si en el proceso de ganar la Champions League incluimos el clasificarse, desde luego no tiene tanto mérito como sí lo tenía anteriormente, pues recordemos que el club debía ganar su competición nacional para poder optar a levantar la orejona, y actualmente, los cuartos clasificados pueden permitirse luchar por este trofeo. Lo que es innegable es que esta reforma ha creado una gran crisis en el fútbol europeo provocada por el auge imparable de estas cuatro (e incluso podríamos incluir a la francesa) por encima del resto, y no es un dato aleatorio, tan sólo tenemos que fijarnos en los ganadores de la Copa de Europa y en los ganadores de la Champions League: desde el nacimiento de la competición (1955) hasta 1993, 11 Copas de Europa de las 47 disputadas (23,4%) habían sido ganadas por equipos ajenos a las 5 grandes ligas (8 ganadores, 19 totales, representando el 42% del total); mientras que, desde la introducción de los coeficientes en 1999, una única Champions League de las 23 disputadas hasta el día de hoy, pertenece a un club de fuera de las 5 grandes ligas (4,34%), significando el 11,1% de los ganadores, porcentajes que, muy seguramente, decrecerán con el paso del tiempo hasta el punto de crear una única competición para los clubes más grandes, y como ya sabéis, no faltan propuestas de este tipo.

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