EL DOMINIO DEL BAYERN

Con la conseguida en la temporada 2021/22, el Bayern München ha logrado alzarse con 10 Bundesligas consecutivas, cifra sorprendente, a la vez que preocupante, pues establece un récord prácticamente inalcanzable entre las cinco grandes ligas europeas, afectando, al mismo tiempo, a la imagen de la competición en la mentalidad del resto del continente. No son pocas las veces que hemos escuchado la comparación de la liga alemana con la Ligue 1 francesa, o bien su identificación como una “liga de granjeros”, término popularizado para definir a aquellas competiciones con un bajo nivel de calidad… Pero… ¿por qué? ¿Por qué el Bayern es capaz de mantener esta racha? ¿Por qué, aunque pasen los años, parece imposible que otro conjunto sea el que finalice la temporada en el primer lugar de la tabla? Responder a esta pregunta con el famoso “porque fichan a los mejores jugadores de sus rivales” no sólo es un análisis pobre y vacío, si no que atrae a la mente del lector otra pregunta que, normalmente, no se sabe contestar: ¿Cómo consiguió el Bayern convertirse en esa gran potencia cuya camiseta quiere vestir la inmensa mayoría de jugadores alemanes?, y si quisiésemos tirar más del hilo: ¿ha sido siempre así? y, sobre todo, ¿Cómo se puede bajar al Bayern de la cima de la montaña? quizás, con estas cuestiones explicadas, se pueda infundar, en la mente de la sociedad, una nueva imagen del fútbol alemán. HISTORIA. ¿HA SIDO EL BAYERN SIEMPRE DOMINANTE? La respuesta es clara, no. Ni de lejos, de hecho, para que os hagáis una idea, hasta los años 70 no era ni el mejor club de su ciudad. El Bayern nació en el año 1900, y desde ahí se inició una sana rivalidad con el club con el que compartía ciudad: el 1860 München, pero con un dominio (general) del club más veterano sobre el más joven (a pesar de que fue el Bayern el primero de los dos en conseguir ganar el campeonato alemán de la DFB, en 1932). La figura de Hitler ha sido un aspecto importante en la Historia del conjunto muniqués, pero no por lo que la mayoría de aficionados se imagina, sino por todo lo contrario. A pesar del desinterés de Hitler por el fútbol, el Führer detestaba al Bayern, y no es esta una afirmación sin fundamento, tan sólo debemos tener en cuenta que el club muniqués era conocido, durante el Tercer Reich, como el club judío (debido a la gran cantidad de leyendas, miembros y jugadores judíos que pertenecían o habían pertenecido al club), lo que llegó a afectar gravemente a su desempeño deportivo, debido a que muchos de estos jugadores se vieron obligados a emigrar. Pero lo verdaderamente importante llega en 1963, año en el que se disputará la primera Bundesliga y en la que, para sorpresa de muchos lectores, no se encontrará el Bayern. La razón de su ausencia es, quizás, un tanto injusta, pero es un motivo fundamental para entender su transformación en el gigante europeo que hoy conocemos. La Bundesliga constaba de 16 equipos, y, para decidir a aquellos que fuesen a participar en su primera edición, se eligirían a los cuatro primeros clasificados de cada una de las cuatro Oberligas existentes (torneos regionales alemanes previos a la Bundesliga), pero, ¿cómo quedó el Bayern esa temporada? ¿último? ¿quinto?... pues ninguna de las dos opciones, ya que el Bayern se quedó con el segundo puesto, sólo por detrás de su vecino, el 1860 München, una buena noticia para los bávaros, que verían a sus dos equipos en la máxima división alemana de fútbol… si no fuese porque la DFB (asociación de fútbol alemán) consideró que, con el fin de no monopolizar la competición, se clasificaría un solo equipo por ciudad, “ascendiendo” así el 1860 München y dejando al Bayern en la segunda categoría. Esto no era únicamente un fracaso deportivo, si no también económico, pues los salarios de los jugadores de la Bundesliga eran 10 veces mayores que los de aquellos que no habían logrado clasificarse, en una época en la que la división en la que jugases marcaba la diferencia entre un mediano bienestar y la pobreza. Pero un gran club no se dedica a lloriquear en sus peores momentos, si no que consigue reunir fuerzas y alzarse de entre los demás, y esto es lo que hizo el Bayern… pero ¿cómo? optando por una política de mejora y fijación en la cantera, evitando el fichaje externo, logrando así subir a importantes jugadores al primer equipo y alcanzar el ascenso en 1965, entre los que destaca un tridente que cambió la Historia del gigante bávaro, tres jugadores que, no sólo se encuentran entre los mejores jugadores de la Historia de Bayern, si no que son de los mejores de la Historia del fútbol en su posición, estamos hablando de Sepp Maier, Franz Beckenbauer y Gerd Müller, que liderarían al Bayern a ganar tres Copas de Europa consecutivas, dominando la década de los años 70 (compartiendo el panorama nacional con “los potros” del Mönchengladbach y el internacional con el Ajax) y que iniciarían una época de triunfos casi ininterrumpida, formando la leyenda del gran club bávaro, convirtiéndose en, a día de hoy, el club alemán con más aficionados y el club con más socios en todo el mundo. ECONOMÍA. UN MODELO A SEGUIR. A todo fan del fútbol mundial le debe, al menos, sonar el nombre de Uli Hoeness, y a aquellos que no, déjenme decirle que, si Beckenbauer cambió la Historia del Bayern en el terreno de juego, Hoeness lo hizo en los despachos. Hoeness compartió vestuario con el tridente anteriormente mencionado, y lo hizo como un prometedor extremo, que, junto a Gerd y Rummenigge, pudo haber dominado el panorama del fútbol mundial, si una temible lesión de rodilla no lo apartase de los terrenos de juego para siempre a la temprana edad de 27 años. A pesar de esto, Uli amaba al Bayern, y el Bayern amaba a Uli, por lo que en 1979 fue nombrado como director general del club. Marcando así un antes y un después. Previo a la etapa de Uli como director general, un 85% (dato proporcionado por la propia Bundesliga) de ingresos del Bayern provenían de las entradas que vendían. Poco después de la llegada de Hoeness a los despachos, este porcentaje se redujo al 10%. Uli estudió la NBA y la NFL y comprendió a la perfección la importancia de las marcas en el mundo de los deportes, fomentando así la llegada de ingentes cantidades de dinero al club bávaro, convirtiéndolo en uno de los clubes con un mayor crecimiento a nivel global, pero eso sí, sin olvidarse de lo que hace grande al Bayern, el respeto y la cercanía al aficionado. En 2002 es nombrado vicepresidente del club y en 2009 ascendió a la presidencia, sustituyendo a su antiguo compañero de equipo Franz Beckenbauer hasta 2019, etapa en la que lo convirtió en uno de los clubes mejor dirigidos (o el mejor) del mundo, y si alguien se muestra dubitativo ante tal información, echemos manos de un par de datos: en 2005, el Bayern München pidió un préstamo de casi 350 millones de euros para financiar la construcción del Allianz Arena, préstamo que debía pagar en 25 años pero que consiguieron finalizar en 2014, 16 años antes de lo previsto; otra de sus políticas es el “no” al, como ellos definen, “tráficos de personas”, refiriéndose a los desorbitados precios que muchos conjuntos están pagando por jugadores de calibre mundial, negándose a pedir préstamos a entidades para realizar fichajes, al contrario de muchos clubes europeos; además Hoeness favoreció al crecimiento de la marca Bayern fuera de Alemania, consiguiendo convertirse en el club con más socios en todo el mundo y, por si esto fuese poco, el Bayern München consiguió ser uno de los pocos conjuntos en todo el mundo que finalizó la temporada 2019/2020 y 2020/21 (marcadas por la pandemia de la Covid-19), ambas campañas posteriores a la política de Uli pero que beben inevitablemente de su legado. ¿CÓMO DETENER AL BAYERN? Existen varias formas de detener el dominio bávaro en Alemania, aunque bastante improbables. La primera está relacionada con el símbolo de identidad del fútbol alemán: la regla del 50+1. Se trata de una regla que impide que una gran inversión controle la totalidad (o mayor parte) de un club alemán, y es de obligado cumplimiento para inscribirse en el fútbol profesional del país teutón (explicada de forma más profunda en otra entrada del blog). A pesar de que existe desde finales de los 90 y que garantiza el control del equipo en manos de socios y aficionados, son cada vez más las voces que se atreven a requerir su eliminación para competir, tanto a nivel nacional, como internacional, y es que inversiones millonarias como las del PSG, Manchester City o incluso Newcastle permitirían que jugadores de mayor nivel accediesen a la Bundesliga, aumentando así la competitividad por el título. Una representación de la eterna lucha entre tradición y modernismo. La segunda tiene un protagonista claro: el Borussia Dortmund. El Borussia es el principal rival del Bayern München y, normalmente, es considerado el aspirante a arrebatar la ensaladera a los bávaros, pero existe un problema en el club, y este es su filosofía. Ejercen como club vendedor, club de segunda clase, lo que en inglés se conoce como stepping stone, un club que los jóvenes futbolistas utilizan para destacar y emigrar a otras ligas, como la Premier League principalmente (jugadores como Haaland, Sancho, Dembele, Emre Mor…), por lo que si se decidiesen a formar un proyecto más estable, podríamos estar hablando de un mayor peligro para los muniqueses. La tercera está también relacionada con el Borussia Dortmund, más concretamente con la política que acataron recientemente relativa a la rotunda negación a hacer negocios con el Bayern München, si toda la Bundesliga imitase al Borussia, el Bayern se vería limitado a adquirir jugadores de ligas extranjeras, favoreciendo así que los equipos de la Bundesliga se queden con sus jugadores estrellas para servir como un rival a temer para los actuales campeones. El principal problema de esta postura está en la capacidad económica de la mayoría de la Bundesliga en relación con la del Bayern, pues la venta de estos jugadores al club bávaro se traduce en una importante suma de dinero que llega a las arcas del club y muy necesaria en muchos casos. ENTONCES… ¿POR QUÉ? La Historia no se puede comprar. A pesar de cómo intenten pintar los rivales la Historia del Bayern, nunca ha sido financiado por enormes inversiones extranjeras como los clubes estado tan de moda en el fútbol actual, si no que creció desde, prácticamente, la nada, hasta convertirse en uno de los clubes más grandes y temidos en el fútbol actual, y esto es percibido, tanto por nosotros, los aficionados, como por los jugadores, que sueñan con verse en el mural de los estadios de los mejores clubes del mundo, por lo que no es raro que, la inmensa mayoría de futbolistas alemanes quieran vestir la camiseta del Bayern München. No es de extrañar tampoco el interés de los bávaros en fichar a jugadores de su propia liga, pues el alto rendimiento físico que requiere supone la necesidad de comprobar si los nuevos jugadores serán capaces de adaptarse a la competición, por lo que conseguir a estrellas ya contrastadas en Alemania es un punto muy a favor para cualquier equipo. Si esto es bueno o malo para el fútbol alemán es un debate completamente distinto, pues es bien cierto que la consideración de la Bundesliga como liga secundaria afecta en las decisiones que los jugadores deben tomar al escoger un nuevo destino, perjudicando el nivel de la liga, pero esto no es algo que se pueda achacar al Bayern, ni mucho menos, pues, al fin y al cabo, ellos sólo se encargan de contentar a su afición, y lo consiguen con creces.

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